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martes, 16 de noviembre de 2010

Pequeñas venganzas con amor

Desde pequeñita, mi señor padre SIEMPRE me ha puteado con la coñita de "¿tienes novio?". Yo lo pasaba fatal, porque le contaba con toda mi inocencia y sinceridad que estaba enamorada de Martín, y luego él se lo contaba a toda mi familia. En todas las comidas se reían de mí (ni mi prima ni mi hermano habían nacido todavía) y me hacían constantes bromas. Yo me ponía a llorar, se seguían metiendo conmigo, lloraba más... y así hasta que me iba de la mesa, me sentaba en el sofá, miraba la tele, y se me olvidaba mientras me sacaba un moco.

Me ha seguido preguntando eso durante toda mi adolescencia y él está convencido de que sigo en ella, que me conoce mazo, yo la veo tan lejana...

De hecho, ayer tuve por teléfono una conversación similar a esta:

- ¿Entonces en Madrid bien?
- Sí, sí... genial. Pero muy muy bien. Muy poco tiempo, eso sí... (conversación de ascensor total, pero falta lo bueno)
- ¿Muy muy bien?
- Sí, ¿qué pasa?
- No sé, que para que digas muy muy bien... alguien habrás encontrado allí...
- He estado con mis amigas, padre...
- No, es que como decías "muy muy bien" ya pensaba yo...
- Papá, los chicos de mi edad no me gustan. A mí me gustan mayores, con estudios. Ya no pido con trabajo, que eso está complicado... pero los quiero con barba, nada de pelusilla.


La próxima conversación la tendremos sobre mi amiga lesbiana.
Está siendo todo taaaan divertido...
:)

2 comentarios:

Ube de Bendetta dijo...

tu blog esta siendo el que mas gracia me hace. No hay mejor entretenimiento que el de joder al projimo. te aconsejo esta tecnica. cuando hables con alguien mirale todo el rato a la oreja.

Alma dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.